TPV para peluquería: la agenda manda
En una peluquería el problema no es cobrar, es no doble-reservar. Un TPV de peluquería es, sobre todo, una agenda bien hecha con una caja detrás.
Agenda por profesional, no una agenda única
Si tienes tres personas trabajando, necesitas tres columnas. La agenda única de papel obliga a mirar la libreta dos veces y a discutir por el hueco de las cinco. Con columnas por profesional, el hueco libre se ve solo y se reserva sin llamar a nadie.
Servicios con duración
Cada servicio tiene que llevar su tiempo: un corte de hombre no ocupa lo mismo que una coloración con mechas. Cuando el servicio lleva duración, la agenda calcula hasta dónde llega el hueco y no deja montar dos citas encima.
Avisos al cliente
Un mensaje la víspera baja mucho las ausencias. Con el TPV, el aviso sale por WhatsApp o por email sin que nadie tenga que llamar uno por uno.
Cobrar desde la cita
Cuando termina el servicio, se cobra desde la propia cita: el servicio y su precio ya están puestos. Se acaba el papelito con el nombre y los servicios apuntados a mano, que es donde se pierden los euros.
Lo que sí importa en la caja
Que acepte efectivo y tarjeta, que el cierre del día cuadre y que puedas ver cuánto ha hecho cada profesional. Ese último dato, en una peluquería con varios trabajadores, vale más que cualquier informe contable.
Qué no necesitas
Ni mesas, ni comandas a cocina, ni básculas. Si tu programa te obliga a pasar por pantallas de restaurante para cobrar un corte, estás usando la herramienta equivocada.
Pruébalo con la demo de peluquería
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